El phishing es uno de los ciberataques más comunes y peligrosos en la actualidad, ya que, a pesar de los avances en seguridad, sigue siendo una técnica muy utilizada para el robo de datos, fraudes económicos y acceso no autorizado a sistemas empresariales. Esto se debe a que no ataca a la tecnología, sino a las personas.
En este artículo te explicamos qué es el phishing, cómo funciona, los tipos más habituales, y cómo protegerte.
¿Qué es el phishing?
El phishing es una técnica de ingeniería social mediante la cual un ciberdelincuente utiliza correos electrónicos, SMS, WhatsApp, llamadas telefónicas o enlaces a sitios web fraudulentos para engañar a la gente, normalmente haciéndose pasar por alguien de “confianza” o una entidad legítima (un banco, un proveedor, un compañero de trabajo o incluso una empresa conocida) consiguiendo así que la víctima comparta datos confidenciales como contraseñas, datos bancarios o acceso a sistemas o correos corporativos.

¿Cómo funciona un ataque de phishing?
Aunque puede variar, el proceso suele seguir los siguientes pasos:
1. Suplantación de identidad.
El atacante o hacker te contacta haciéndose pasar por una empresa, organismo o una persona de confianza, como:
- Un banco
- Un proveedor habitual
- Un compañero o directivo
- Un jefe o figura de autoridad
- Un representante de una marca conocida
- El departamento de IT de la empresa
- Una plataforma digital (Microsoft, Google, Amazon, etc.)
Para lograrlo, utilizan logotipos, firmas, colores corporativos y direcciones de correo muy similares a las reales.
2. Mensaje urgente o creíble.
La víctima recibe un mensaje diseñado para generar urgencia, miedo o confianza, con excusas habituales como:
- “Hemos detectado un acceso sospechoso”
- “Factura pendiente de pago”.
- “Tu cuenta será bloqueada si no actúas”
- “Actividad sospechosa detectada”
- “Actualización obligatoria de seguridad”.
El objetivo es que la persona actúe rápido, sin comprobar la veracidad del mensaje. Al confiar en la fuente del mensaje, el usuario sigue las instrucciones y cae en la trampa del estafador, lo cual nos lleva al paso 3.
3. Enlace o archivo malicioso.
El mensaje incluye:
- Un enlace que redirige a una web falsa que imita a la original.
- O un archivo adjunto (PDF, Word, Excel, ZIP) con contenido malicioso.
Estas webs falsas suelen ser visualmente idénticas a las reales, lo que hace muy difícil detectar el engaño a simple vista.
4. Robo de credenciales o instalación de malware.
Cuando la víctima:
- Introduce su usuario y contraseña
- Descarga y abre el archivo
- Autoriza un acceso falso
Los datos se envían directamente al atacante o se instala un software malicioso en el dispositivo. De esta manera, el hacker roba los números de tarjetas de crédito, credenciales de inicio de sesión u otros datos confidenciales.
5. Uso del acceso para ataques más graves.
Una vez dentro, el atacante puede:
- Suplantar al empleado para enviar más correos phishing
- Realizar fraudes económicos
- Preparar ataques de ransomware
- Acceder a otros sistemas de la empresa

Tipos de phishing más comunes
Phishing por correo electrónico
Es el más común. Los estafadores se hacen pasar por empresas legítimas, y envían masiva e indiscriminadamente correos electrónicos a tantas personas como sea posible.
Utilizan el logotipo y la marca del remitente suplantado, falsificando direcciones de correo electrónico y utilizando asuntos como “problema con su pedido” o “se adjunta su factura”.
Smishing (phishing por SMS o WhatsApp)
En este caso, los hackers utilizan los mensajes de texto para dirigirse a las víctimas, haciéndose pasar por compañías proveedoras de servicios (energía, telefónicos, inalámbricos…) entre otros, ofreciendo al usuario un “regalo gratuito” o piden al usuario que actualice los datos de su tarjeta de crédito.
Vishing (phishing por voz o llamada)
El phishing por voz es el phishing mediante una llamada telefónica. En este caso, el atacante se hace pasar por soporte técnico, banco o proveedor.
Utilizan la suplantación del identificador de llamadas para que sus llamadas parezcan proceder de organizaciones legítimas o números de teléfono locales, advirtiendo sobre posibles problemas de procesamiento de tarjetas de crédito, pagos atrasados o problemas con la ley.
Spear phishing
Se trata de un ataque dirigido a un individuo concreto, que por lo general tiene acceso privilegiado a datos sensibles o con una autoridad distinguida de la que el hacker puede aprovecharse. Un ejemplo sería el gestor financiero de una empresa o el responsable de IT.
El estafador, tras la correspondiente investigación de la vida privada de dichos individuos, elabora mensajes que contienen detalles personales específicos, haciendo que sean más fáciles de creer para la víctima.
Señales de alerta para detectar phishing
Los detalles pueden variar de un mensaje a otro, pero por lo general hay una serie de señales que permiten detectar a tiempo un intento de phishing. Algunas pistas habituales son:
Errores ortográficos o gramaticales
Usualmente se trata de bandas que trabajan a nivel internacional, por lo que a menudo escriben los mensajes en idiomas que no controlan, o que no hablan con fluidez. Suele haber errores gramaticales e incoherencias.
URL y direcciones de correo sospechosas
A primera vista las direcciones pueden parecer legítimas, pero a veces tan solo cambian o añaden una letra. En cuanto a las URL, es necesario desconfiar de enlaces acortados o con dominios desconocidos, ya que una web puede parecer legítima, pero realmente no serlo.
Un truco para comprobar la legitimidad es pasar el ratón por encima del enlace, sin llegar a pincharlo, para ver la dirección completa.
Mensajes que generan urgencia o miedo
El phishing suele apelar a la emoción para forzar una reacción rápida. Por ejemplo: “tu cuenta será bloqueada en 24 horas”, “acceso no autorizado detectado”, “último aviso antes de la suspensión”, “pago rechazado, actúa ahora”. Cuando un mensaje te presiona para actuar inmediatamente, es motivo para desconfiar.
Peticiones de datos que nunca deberían pedirse por email
Ninguna empresa, y especialmente, ningún banco, pide información sensible como contraseñas, códigos de verificación, datos bancarios completos o información confidencial por correo, SMS, o WhatsApp. Si te piden este tipo de datos, casi con total seguridad es phishing.
En conclusión: si algo “no encaja”, probablemente sea phishing.

¿Cómo protegerse del phishing?
No existe una única medida a tomar, sino un conjunto de acciones a adaptar que complementadas permiten aumentar la seguridad de la empresa ante posibles casos de phishing.
Podemos destacar:
- Formación y concienciación de los empleados. Este paso es fundamental, ya que siendo las personas las principales víctimas de esta táctica de ciberataque, es necesario que sepan reconocer e identificar amenazas.
- Uso de contraseñas seguras y autenticación en dos factores (2FA). Las contraseñas débiles o reutilizadas facilitan enormemente el acceso de los atacantes. Como buenas prácticas se recomienda el uso de contraseñas únicas y robustas, no reutilizarlas entre servicios personales y corporativos y activar siempre la autenticación en dos factores (2FA).
- Los filtros de spam y el software de seguridad del correo electrónico. Las propias aplicaciones de correo electrónico cuentan con algoritmos que permiten identificar correos electrónicos de phishing u otras estafas, y lo clasifican directamente como spam.
- Verificación antes de hacer clic. Antes de abrir enlaces o archivos, es necesario comprobar la dirección real del enlace, lo cual se puede comprobar simplemente pasando el cursor por encima, sin necesidad de pulsarlo. Además, se pueden verificar solicitudes urgentes por otro canal (llamada o mensaje interno) antes de proceder.
Conclusión
El phishing no es un problema técnico, sino un problema de confianza. Los atacantes se aprovechan de la rutina, la prisa y la falta de información. La buena noticia es que la mayoría de ataques pueden evitarse con formación, prevención y herramientas adecuadas.
Muchos ataques de phishing no llegan solo por correo electrónico, sino también por llamadas, mensajes o suplantaciones internas.
Contar con una centralita virtual inteligente, donde las comunicaciones están identificadas, registradas y centralizadas, ayuda a reducir significativamente este tipo de riesgos.
En Sozias ayudamos a las empresas a gestionar sus comunicaciones de forma segura y controlada, evitando suplantaciones y mejorando la trazabilidad de llamadas y mensajes.